Vino Rosado sin Crianza

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El vino rosado sin crianza, o simplemente vino rosado jóven, al igual que el resto de vinos jóvenes, es un vino que no tiene envejecimiento ni maduración mediante un paso por barrica. Esta ausencia de envejecimiento da como resultado vinos frescos y vivos, con un punto agradable de aciedez, que sin embargo no tienen capacidad de guarda, por lo que deben ser consumidos en el menor tiempo posible desde que haya sido embotellado. En todo caso, el vino rosado sin crianza es más sensible a la luz que el tinto y suele, además, degradarse a mayor velocidad, lo que hace que el periodo óptimo para su consumo acostumbre a reducirse hasta un máximo de 18 meses.


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Precios de vino rosado sin crianza

Hay 188 tiendas online que venden vino rosado sin crianza. Teniendo en el catálogo de vinos.wine 547 marcas diferentes que se incrementan hasta 2572 si incluimos sus respectivas añadas. Todos estos vinos rosados jóvenes pertenecen a setenta y cinco regiones y denominaciones diferentes, siendo Rioja la región con más vinos rosados jóvenes. La garnacha es la variedad de uva más empleada en la elaboración del vino rosado sin crianza, utilizándose hasta otros sesenta y cinco tipos de uva diferentes. El precio mínimo de los vinos rosados jóvenes en vinos.wine parte de los 0.92 euros, llegando hasta los 580.00 euros por litro.

¿Qué es el vino rosado sin crianza?

El vino rosado sin crianza es un vino joven que se obtiene a partir de uvas tintas, siguiendo los mismos procesos de vinificación que el vino tinto joven. Su característico color obedece a que el mosto macera durante menos tiempo en contacto con los hollejos de las uvas, que es donde se concentran los pigmentos que dan color al vino, por lo que este adquiere menos intensidad de color, dando como resultado un matiz rosado con diversas tonalidades anaranjadas.

¿Cómo se hace el vino rosado sin crianza?

La elaboración del rosado sin crianza es idéntica a la de cualquier vino joven, con la salvedad de que el tiempo de contacto entre el mosto, el hollejo de las uvas y la pulpa es mucho menor, con lo que la coloración final es menos intensa. Estos vinos proceden de uvas tintas o de una mezcla entre uvas tintas y blancas, con una fermentación que tiene lugar sin la presencia de hollejos.

Para elaborar el vino rosado joven se pueden utilizar, no obstante, dos métodos distintos: el método de prensado y el método de sangrado. En el método de prensado las uvas se aplastan hasta lograr el mosto, elaborándose el vino tras un corto periodo de maceración. El método de sangrado es más complejo, ya que a las uvas se las somete a un encubado para macerar el mosto con la pulpa y los hollejos, tras lo cual se separa el mosto de las partes solidas (sangrado) y se fermenta a una temperatura controlada que va de 17 a 20ºC. Este método de sangrado da lugar a un vino rosado de coloración más oscura, así como más sabroso y duradero.

Características

El vino rosado sin crianza es un vino en el que predominan los aromas frutales, dando lugar a un agradable frescor en boca. Su graduación alcohólica suele ser menor que la de los tintos, toda vez que al separar del mosto los hollejos, las levaduras presentes en estos tienen menos tiempo para transformar en alcohol los azúcares de la uva.

La coloración se mueve en un rango que va desde el rosa salmón hasta el color violeta. Sin embargo, existen también variedades de rosados jóvenes con una coloración más oscura, próxima incluso al rojo. Es, en definitiva, un vino potente y de sabor suave, con gran cantidad de matices tanto gustativos como olfativos. Conviene servirlo a una temperatura entre 6 y 10ºC, siempre en función de la variedad de que se trate.

¿Con qué marida el vino rosado sin crianza?

Habida cuenta la suavidad que caracteriza a este vino, suele maridar muy bien con una extensa carta de platos, desde los más ligeros, como pueden ser pescados a la plancha o ensaladas, hasta comidas más grasas, tales como las carnes. En especial, el rosado joven es un excelente acompañante para el marisco y los pescados blancos como la dorada, el rodaballo, la merluza o el rape, aunque también combina estupendamente con pescados azules como la caballa, el atún o la trucha.

Tratándose de ensaladas, estas van muy bien con vinos rosados sin crianza secos. En el caso de los quesos, con los que mejor combina el rosado es con los más suaves, como el camembert o el brie. Finalmente, el rosado es siempre un acierto para acompañar con los postres, ya que su sabor afrutado y denso casa muy bien con la mayoría de ellos.