Espumoso Dulce

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Existen diferentes variedades de uvas para la elaboración de estos vinos. Las más populares son la variedad Chardonnay, la Pinot Noir y la Pinot Meunier. La Chardonnay es una uva blanca, en tanto que las Pinot aluden a uvas tintas. De este modo, es posible producir tanto espumosos blancos como tintos y rosados. Como curiosidad, valga decir que esta clase de vino ha sido generalmente asociada al glamour y a las grandes celebraciones, como bodas, aniversarios o año nuevo.


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Precios de espumoso dulce

Hay 29 tiendas online que venden espumoso dulce. Teniendo en el catálogo de vinos.wine 7 marcas diferentes que se incrementan hasta 14 si incluimos sus respectivas añadas. Todos estos espumosos dulces pertenecen a tres regiones y denominaciones diferentes, siendo Vouvray la región con más espumosos dulces. La chardonnay es la variedad de uva más empleada en la elaboración del espumoso dulce, utilizándose hasta otros once tipos de uva diferentes. El precio mínimo de los espumosos dulces en vinos.wine parte de los 6.61 euros, llegando hasta los 35.60 euros por litro.

¿Qué es el espumoso dulce?

Los vinos espumosos, también llamados espumantes o de aguja, se obtienen por medio de una segunda fermentación que hace que el CO2 liberado no pueda escapar del envase y, por tanto, se disuelva con el líquido. Dentro de esta tipología se encuentran los vinos espumosos dulces, que son aquellos que tienen un mayor contenido de azúcar, concretamente más de 50 gramos de azúcar por litro.

¿Cómo se hace el espumoso dulce?

El primer paso es elegir un buen “vino base” que sea afrutado, fresco y con una correcta acidez. Este vino base puede ser joven o con crianza en barrica, añadiéndole al embotellarlo el llamado “licor de tiraje”, compuesto por azúcar, ácido cítrico y levaduras. Dentro de la botella, y debido a la presencia del azúcar y las levaduras, tiene lugar la segunda fermentación, durante la que se genera el dióxido de carbono, el cual posteriormente se irá desprendiendo en forma de finas burbujas.

A partir de este punto existen tres métodos distintos de elaboración, cada uno de los cuales tiene sus peculiaridades: el método tradicional, el método transfer y el método charmat. El método tradicional es el más apreciado y en él las botellas son apiladas en forma de V invertida, con el cuello hacia abajo, lo que hace que todos los sedimentos producidos tras la segunda fermentación se agolpen en el cuello de cada botella. Durante este proceso, llamado de crianza en rima, el dióxido de carbono se integra en el vino. Terminada la crianza en rima, el cuello de las botellas es introducido en agua a -25ºC para que se hiele y los restos de la fermentación formen un pequeño bloque que se elimina cortándolo (proceso de degüelle). Tras el degüelle, se añade a cada botella el llamado “licor de expedición”, que puede ser mosto, otro espumoso o una mezcla de diferentes vinos. Asimismo se añade el azúcar, que para que sea categorizado como “espumoso dulce” ha de ser superior a los 50 gramos por litro.

Características

Como todos los vinos de esta categoría, los espumosos dulces se caracterizan por ser efervescentes, vinos donde la espuma y las burbujas se elevan con rapidez dentro de la copa. Su alto contenido en azúcar les proporciona un sabor dulce, ligero y aromático. En todo caso, para alcanzar su plenitud de sabor, estos vinos han de servirse fríos, a una temperatura entre 6 y 8 grados.

En función de que estemos ante un espumoso dulce blanco, tinto o rosado, varía no solo el color, sino también el sabor y el aroma. Así, los espumosos blancos suelen tener un color pajizo, a menudo con matices verdosos, y un sabor frutal en el que destaca con frecuencia un aroma a manzana verde. Por su parte, los espumosos dulces tintos y rosados, como el lambrusco, gozan de un sabor afrutado más intenso, con aromas de arándano y frambuesa.

¿Con qué marida el espumoso dulce?

Los espumosos dulces son vinos muy versátiles que pueden tomarse a cualquier hora: con el aperitivo, en el almuerzo, a media tarde, en la cena o ya entrada la noche. Son vinos que combinan satisfactoriamente con platos dulces, así como con pescados, almejas, vieiras, ostras y mariscos en general.

Los postres hacen un excelente maridaje con estos vinos, no en vano conforman una combinación que contrasta perfectamente en el paladar, donde mantienen el equilibrio necesario para que no se anulen el uno al otro en sus respectivos sabores.