Vinos de Toro

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La Denominación de Origen Protegida Toro ampara la zona de producción vitivinícola situada al suroeste de la provincia de Valladolid y al sureste de la de Zamora, una zona bañada por el río Duero que comprende, entre otros, los municipios de Villafranca de Duero, Hornija, Venialbo y el propio Toro, sede de la Denominación de Origen. La superficie dedicada a viñedos es de alrededor de 8000 hectáreas, en un entorno de suelos arenosos y una altitud que oscila entre los 600 y los 750 metros sobre el nivel del mar.


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Precios de toro

Hay 155 tiendas online que venden toro. Teniendo en el catálogo de vinos.wine 180 marcas diferentes que se incrementan hasta 1279 si incluimos sus respectivas añadas. La tinta de toro es la variedad de uva más empleada en la elaboración del toro, utilizándose hasta otros veintidós tipos de uva diferentes. El precio mínimo de los toro en vinos.wine parte de los 3.46 euros, llegando hasta los 1726.66 euros por litro.

Historia

Los vinos de Toro tienen una tradición que se remonta incluso hasta más allá de la época romana. Fueron vinos muy apreciados durante la Edad Media, concediéndoles privilegios reales que permitieron su comercialización en numerosos territorios. A lo largo del siglo XIX hubo una gran exportación de estos vinos a Francia, al objeto de suplir la escasez producida en dicho país por la plaga de la filoxera.

Entrando en la época moderna, hay que decir que en la década de los 70 del siglo XX se iniciaron las primeras gestiones para obtener la calificación de Denominación de Origen, la cual fue finalmente concedida en el año 1987. Desde entonces, los vinos de esta región han experimentado un constante crecimiento, con gran éxito de distribución tanto a nivel nacional como internacional.

Variedades

La variedad autóctona por excelencia de uva tinta es la denominada Tinta de Toro, una uva muy aromática que se utiliza para la elaboración tanto de vinos tintos como de rosados. Aparte de esta, la Denominación de Origen también admite como variedad tinta autorizada la Garnacha Tinta.

Por su parte, las variedades de uva blanca son la Verdejo y la Malvasía Castellana, esta última conocida también como Doña Blanca. Ambas variedades tienen la condición de principales.

Tipos de vino

Los vinos obtenidos bajo la Denominación de Origen Protegida Toro pueden ser tintos, blancos y rosados.

Los tintos, a su vez, se clasifican en Joven, Crianza, Reserva, Gran Reserva y Tinto Roble, en función de si son o no sometidos a proceso de envejecimiento, el tiempo empleado para ello y la variedad de uva utilizada. Respecto a esto última, los jóvenes, crianzas, reservas y grandes reservas se elaboran en su totalidad con uva Tinta de Toro, mientras que el Tinto Roble tendría un 90% de esta y un 10% de Garnacha Tinta.

El tinto Joven es un vino del año, de fino color guinda con tonos cárdenos. Es un vino carnoso, de taninos dulces y largo recorrido en el paladar. Sus aromas primarios recuerdan a frutos rojos, grosellas, endrinas y moras. La condición de Crianza la adquieren los tintos sometidos a un envejecimiento mínimo de dos años naturales, de los que habrán de pasar seis meses en barrica de roble. Son vinos muy bien estructurados, de color guinda con toques granates y aromas tostados, de regaliz, vainilla y especias. La categoría Reserva exige un mínimo de tres años naturales de envejecimiento, doce al menos en barrica de roble y el resto en botella. Son vinos de color rojo rubí, cremosos y muy aromáticos. La mención Gran Reserva en la contraetiqueta solo se adquiere tras cinco años naturales de envejecimiento como mínimo, con al menos dieciocho meses en barrica de roble y el resto del tiempo en botella. Son vinos tersos y de largo recorrido, con aromas balsámicos en los que se aprecian efluvios de regaliz y cacao. Exhiben un color cereza muy brillante. Finalmente, el Tinto Roble es un vino de intenso color ojo bermellón, denso y fragante, con aromas a frutos rojos confitados y dulces especias.

Los vinos rosados presentan un color fresa medio con reflejos lila. Con vinos carnosos y frutales, con aromas primarios a cereza, fresa y vegetales. Por último, los vinos blancos exhiben un color amarillo pajizo con reflejos verdosos. Son vinos frescos y de final amargo, pudiendo apreciarse en su aroma toques de frutas verdes, piña, manzana o miel.